lunes, 10 de noviembre de 2008
Sad Eyes
Existen días en los que abrir los ojos al despertar es una auténtica pesadilla. Levantarse y ver en el espejo la mirada triste de la persona que tenemos enfrente, el agua fría que se desliza por el rostro convierte al hombre del espejo en una persona ahogada en lágrimas. Pero poco a poco los ojos se van agrandando y saliendo del mundo onírico de los sueños para acceder al mundo real que nos rodea donde los sueños dejan de tener importancia. Perdemos la magia de lo irreal y la belleza de lo inesperado para ganar la absurda realidad de lo cotidiano. Aún sin espejo sé que ese hombre continua consumiendo su triste mirada observando lo que le rodea, buscando desesperadamente el Sol para que su sombra le acompañe en su soledad. Pero el Sol no está, se oculta y con él la sombra negra que sin luz nos abandona como nuestras sonrisas de juventud. Ha llegado Sofía, la mirada triste permanecerá pero por fín podré volver a sonreir.
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