miércoles, 1 de octubre de 2008

Pain

Voy caminando y noto en mi rostro el frío viento que acompaña cada uno de mis pasos, cierro los ojos para poder sentirlo con más intensidad. Pain acompaña mis sentidos, penetra por mis oídos y se desliza hasta el fondo de mi cerebro para recordarme que estoy vivo, que el dolor es un motivo más para poder estar alegre un día más. Cuando termina la canción soy incapaz de escuchar otro tema, la repito. La repito tantas veces que he perdido la cuenta de las ocasiones que la he dejado formar parte de mi. ¿Cómo algo tan bello puede ser al mismo tiempo tan triste? Hemos convertido la tristeza en algo precioso de obtener, difícil de conseguir. Supongo que debe ser igual de complicado ser feliz que no serlo, al fin y al cabo es cara y cruz de la misma moneda. La vida es como esa moneda tirada al aire, la arrojamos y deseamos que salga cara, pero sabemos que hay las mismas opciones de que salga cruz. Supongo que todo se reduce al azar. La felicidad, el dolor, la tristeza... Simplemente somos nosotros, el devenir de nuestras experiencias y de nuestros mayores deseos. Pain vuelve a terminar, ahora no la voy a volver a escuchar, no porque me haya cansado de ella, sino porque el dolor ha disminuido y no la necesito para recordármelo de nuevo. En otro momento, quizás...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Contradicciones y más contradicciones..así es la vida!Sin embargo, como apreciar la felicidad sin conocer la tristeza? Como apreciar lo bello, sin conocer la fealdad? El azar no existe, está en ti determinar la frágil división entre uno y otro. Solo tu tienes el privilegio de decidir el punto desde el cual observas...
Besos, Mery